Quisiera tener un pincel con felicidad infinita y así poder pintar una sonrisa en la cara de las personas tristes, de las que sufren y de las que creen que sufren. Me gustaría tener lentes con visión de terapeuta, aunque en ese caso, no necesitaría el pincel pues todos se darían cuenta de los afortunados que son por tener la vida que tiene.
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